2018, el año de la economía analítica

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2018, el año de la economía analítica

Imaginemos que para formar una beta que crece continuamente está basada en datos generados diariamente por una organización –a partir de sus actividades productivas, transacciones y relaciones con clientes y proveedores, por ejemplo.

Ese cúmulo de información no tiene ninguna valía per se; al igual que los metales que se encuentran en una mina, hasta que se extraen, depuran y procesan es cuando adquieren un valor real en el mercado.

En el entorno digital de hoy, los datos son el recurso natural que impulsa los negocios, y el análisis se consolida como el mecanismo para explotarlos y transformarlos en riqueza tangible. Los datos valen oro en la hoy conocida Economía Analítica.

De forma resumida, la economía analítica determina una era del cambio empresarial, por su dosis disruptiva e innovadora, para administrar -mediante matemática y estadística- las fuentes de información que permitan proyectar diversos escenarios de negocio de una forma precisa, asertiva e inteligente.

Apoyada por tecnologías tradicionales de gestión y visualización de datos, así como por nuevas tendencias como machine learning e inteligencia artificial, la economía analítica permite que las empresas puedan reinventar la manera de hacer negocios, lo que requiere también contar con integración y coordinación dentro de las mismas.

De acuerdo con SAS, tres factores que conforman la base de la economía analítica son:

  • Datos compartidos: En esencia, las empresas, sin importar su tamaño, abren el acceso a sus datos a toda la organización.
  • Colaboración: Promover el desarrollo e innovación en los que participen miembros clave de la compañía.
  • Analítica: Mediante el uso de métodos nuevos y actuales de análisis de datos se genera valor, se responde a más preguntas y las cosas se hacen mejor que antes.

Este nuevo contexto abre una puerta a los propios empleados y colaboradores para que se sumerjan en los datos a fin de generar nuevos conocimientos, o insights, cualquiera que sea su nivel de habilidad técnica. De hecho, no importa en qué momento formulen una pregunta o cómo lo hagan, si cuentan con una vista común de los datos y una forma de compartir los resultados con otros, las mejoras serán más que visibles.

Hallar respuestas y motivar la innovación es parte fundamental del entorno actual. Y las ideas deben ser factibles y fáciles de llevar a cabo. Es por ello que un proceso analítico regulado, controlado y repetible contribuye de forma considerable a que la innovación permee en el negocio como parte de las operaciones del día a día.

Una evolución constante

La economía analítica evoluciona asiduamente. A las tendencias que la impulsan –inteligencia artificial, machine learning, Big Data- se suman algunas innovaciones que la llevarán al siguiente nivel: automatización inteligente, datos conectados y analítica ambiental.

En el primer rubro, la analítica permitirá identificar en qué momento la automatización tiene sentido y cuándo no, lo cual sumará mayor flexibilidad a los procesos y demandas de procesamiento y análisis, así como a la respuesta a los picos y valles de la demanda.

Los datos conectados, por su parte, cambiarán radicalmente la manera en que se almacenan, registran y acceden, lo que puede reducir los problemas de seguridad y privacidad. Al mismo tiempo, redefine de qué forma se utilizan y por quién.

En 2018, la economía digital ofrecerá a las organizaciones aún más oportunidades para conectarse con clientes, innovar y desarrollar nuevas experiencias, así como extraer el verdadero valor de sus datos. Share on X

Finalmente, la analítica ambiental está conformada por los puntos donde se toman decisiones sin nuestro conocimiento o intervención. Por ejemplo, ajustes de termostatos, cambios en los semáforos o la publicidad en línea, y suceden gracias a que los datos se limpian, transforman y analizan donde se generan.

En 2018, la economía digital ofrecerá a las organizaciones aún más oportunidades para conectarse con clientes, innovar y desarrollar nuevas experiencias, así como extraer el verdadero valor de sus datos.

 

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About Author

Héctor Cobo

Director Regional, SAS México, Caribe y Centroamérica

Héctor Cobo es el Director Regional para SAS México, Caribe y Centroamérica, donde su responsabilidad es la operación de la subsidiarias de México, Caribe y Colombia en términos de rentabilidad y crecimiento. Anteriormente fue responsable de la implementación de los proyectos y la capacitación de los consultores en la región para Consultoría, Educación y Soporte Técnico en la región de Latinoamérica y el Caribe. Cobo es Licenciado en Ingeniería en Sistemas Computacionales por la Universidad Tecnológica de México y ha participado en cursos relevantes de planeación, generación de ventas, coaching y liderazgo.

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