"Los sistemas financieros en el mundo están enfrentando importantes transformaciones que impactan no solo sus modelos de negocio sino la forma de relacionarse con los consumidores financieros". Esta frase, pronunciada por el Superintendente Financiero de Colombia, Gerardo Hernández, en la pasada Cumbre Bancaria en Cartagena, resultó el preámbulo perfecto para plantear lo que va a ser el nuevo sector financiero en Colombia.
De acuerdo con lo abordado durante el evento, los esfuerzos de las autoridades y C-Levels de la industria financiera colombiana estarán enfocados en: Regulación, Nuevos modelos de negocio y Nuevos riesgos no financieros. En todos y cada uno de ellos, el tema tecnológico, el actuar frente al Big Data y el manejo de la información aparecen entre los componentes clave que definirán el futuro del sector y el rol que tendrán en los próximos años las entidades que hoy conocemos.
Las tendencias en materia regulatoria pasan por la exigencia de mayor y mejor capital así como mejor liquidez, mayor homogenización en la valoración de riesgos, mayor responsabilidad de los accionistas ante quiebras y mayor calidad de la información desde las bases de datos. ¿Alguna duda del impacto que tiene o puede tener la tecnología sobre todo en lo que muchos conocemos como Gobierno de la Información?
Si revisamos los nuevos modelos de negocio nos enfrentamos a un sector en el que los nuevos servicios financieros evolucionan irremediablemente hacia su digitalización. Bien lo dijo el Superintendente: "El uso y aprovechamiento de tecnología como Big Data, modelos altamente predictivos (Machine Learning) para gestionar riesgos, así como la aparición de nuevos agentes prestadores de servicios financieros implicará que entidades diseñen productos que generen experiencias intuitivas para los clientes, optimicen su estructura de costos e identifiquen y gestionen mejor los riesgos". De nuevo la tecnología viene siendo un pilar importante en la transformación que vivirá el sector financiero.
Y, finalmente, están los nuevos riesgos no financieros. Aquí hablamos de riesgos de contagio (mayor exposición al riesgo en los procesos de expansión por mercados más interconectados); riesgos de modelo (impacto que pueden tener los errores de predicción en la toma de decisiones); y ciberataques (que no solo generan problemas financieros por sí mismos, si no que minan la confianza de los consumidores en las entidades). No haría falta explicar cómo la tecnología es pieza vital en esta tendencia.
Como compañía experta y pionera en soluciones analíticas de negocio para el sector financiero (fue la esencia de la creación de SAS hace 40 años), no solo compartimos esta visión, si no que la abordamos a diario con la mayoría de las entidades financieras que operan en Colombia y que ya acuden a nosotros para buscar este tipo de respuestas y diferenciales en el mercado.
Lo decíamos en un artículo que pertinentemente publicamos en la más reciente edición de la revista Banca y Economía (cuyo texto completo puede ver aquí) "Estamos en el momento justo de entender que hacer las elecciones correctas, generar ingresos y mejorar las bases de operación no son un lujo, sino la máxima necesidad de las entidades en la actualidad. Esa es la transformación para la que se debe preparar el sector financiero en el país para estar acorde con esa nueva Colombia que nos espera".